Bloqueo, Amenazas y Resistencia. Estamos en tiempo de Patria o Muerte

Domingo, Septiembre 15, 2019 - 07:31

Por Enrique Valdés
Sin pretender agotar la historia de las agresiones de Estados Unidos contra Cuba, por estos días de situaciones coyunturales complejas y ante la verborrea antipatriótica de algunos malos cubanos, es necesario recordar algunas acciones y hechos que demuestran que al hablar de bloqueo, guerra económica y genocidio la Isla no trata de justificar su ineficiencia sino de poner en su justo sitio el rol del gobierno norteamericano en este entramado.
En fecha tan temprana como 1984 cuando el mundo no era unipolar la ONU aprobó la Convención para la Prevención y la Sanción del delito de Genocidio, que reconoce que la política de bloqueo atenta contra la paz y la seguridad mundial y la define como crimen internacional de Genocidio.
Por ese tiempo hasta la Carta de la tan desprestigiada Organización de Estados Americanos (OEA) reconoció esa realidad.
¿Acaso, a la luz de los documentos de esa Convención puede quedar alguna duda de que la agresión económica contra Cuba tiene carácter extraterritorial y contraviene los Principios de Igualdad Soberana, aprobados en la XXV Asamblea General de la ONU, la cual refrenda, entre otros, los derechos de un estado a la independencia y a la nacionalización de sus recursos y postula la no intervención.
Sin embargo, permítannos remontarnos otra vez a la historia. Si queremos conocer los propósitos reales del bloqueo, justificaciones apartes, deberíamos profundizar en los documentos de los archivos de Seguridad Nacional norteamericanos desclasificados hace algunos años.
En ellos se privilegian las medidas destinadas a estrangular la economía antillana, con el objetivo, también explícito, de matar por enfermedad y hambre a su pueblo, sembrar el descontento en la población civil y minar el apoyo al proceso revolucionario.
Intenciones nada novedosas si nos remitimos a la guerra de independencia de 1895 cuando el conflicto con España se convirtió en hispano-cubano-norteamericano.
Después del pretexto de la voladura del buque norteamericano Maine, con el cual EEUU se introdujo en la guerra, aparecieron las instrucciones secretas de su secretario de guerra Breckenridge en las cuales orientaba sembrar la desunión entre ambos campos, diezmar las tropas mambisas y españolas para después rendirlas por enfermedad y hambre.
Como un calco a tan desvergonzada política en abril de 1960 apareció el Memorando del Subsecretario de Estado norteamericano Lester I. Mallory, en el cual se reconocía que el único medio previsible para enajenar el apoyo interno a la naciente Revolución cubana era a través del desencanto y el desaliento basados en la insatisfacción y las dificultades económicas.
Y Como un émulo de su colega Breckenridge recomendó emplear con rapidez cualquier medio concebible para debilitar la vida económica de la Isla y en consecuencia propuso negarle dinero y suministros a la mayor de las Antillas.
Esas medidas, acotó en su Memorando, contribuirían a disminuir los salarios reales y monetarios de la población y traerían consigo hambre, desesperación y el derrocamiento del gobierno.
Por ese entonces Cuba fue incluida en la lista de países patrocinadores del terrorismo, se restringió la política de viajes hacia su territorio y se aprobaron las Leyes Torricelli (propugna cero comercio con el mundo) y Helms-Burton, (tendente a atacar la inversión extranjera) así como el robo, con total impunidad, de marcas comerciales y hasta se nombró a un gobernador yanqui para cuando fuese derrocada la Revolución.
Con la llegada de Donald Trump al poder y el secuestro de Narco Rubio y su pandilla de mafiosos de la política exterior hacia Cuba se activaron nuevas medidas destinadas a promover un cambio de gobierno, aumentó el financiamiento a la subversión interna y el apoyo a grupúsculos de mercenarios.
La aplicación del artículo III de la Ley Garrote Helms Burton y su creciente agresividad en la persecución de todo lo que pudiera beneficiar al pueblo cubano, constituyen sin dudas, algunos de los elementos principales que dieron origen a la difícil situación coyuntural con el combustible en Cuba.
Pero lo que no entienden es que ni presiones, ni bloqueo, ni amenazas podrán doblegar la firme resistencia del pueblo cubano que hoy, más que siempre, cierra filas en torno a su presidente, para escribir como bien reconoció Díaz-Canel, una página de gloria sin precedentes. ¡Estamos en tiempo de Patria o Muerte!.

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