La vieja historia de las agresiones imperialistas a Cuba.

Miércoles, Junio 12, 2019 - 17:16

Por: Enrique Valdés Machín.

Lo primero en robarnos fue la independencia ganada a sangre y machete en la manigua redentora; después impusieron un interventor yanqui y más tarde, como condición para ser “libres” dejaron la Enmienda Platt agregada a la constitución de 1901 la cual cercenaba los derechos de Cuba y les permitía intervenir cada vez que les diera la gana.
Por esa misma Enmienda una parte de nuestro territorio no es verdaderamente soberano y en ella ondea la bandera de las tantas estrellas arrebatadas a pueblos más pequeños.
El triunfo de la Revolución encabezada por el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz el Primero de Enero de 1959 comenzó a sentar las bases para cambiar la desigualdad imperante en la Isla, y aplicar el programa del Moncada que incluía transformaciones profundas y estructurales.
Por esa razón desde ese mismo Primero de Enero comenzaron a agudizarse las tensiones y creció la hostilidad del gobierno de Estados Unidos, de tal manera que el desenlace no podía ser otro que la ruptura de relaciones en enero de 1961.
Con el triunfo de la Revolución y la aplicación de parte de los postulados refrendados en la Constitución de 1940- pisoteada por Fulgencio Batista con su golpe de estado en 1952- se crearon las condiciones jurídicas para poner fin al latifundio con la primera ley de Reforma Agraria del 17 de mayo de 1959.
Ese texto proscribió la tenencia extranjera de la tierra, entregó su propiedad a quien la trabajaba, y socializó áreas cultivables, ¿A quién afectó la medida? A los explotadores que durante años lucraron con la necesidad del pueblo.
La creciente hostilidad del gobierno de Estados Unidos los llevó a violar la Ley Cubana de Minerales y Combustibles vigente desde mayo de 1938 que establecía la obligatoriedad de esas empresas de procesar el petróleo crudo que el Estado le suministrara y en tal sentido las empresas petroleras dueñas de las refinerías declararon su decisión de no enviar más petróleo a la Isla y le prohibieron a sus filiales en la nación procesar el proveniente de otros mercados.
Si a esto le sumamos el corte de la importación de la cuota azucarera hacia el territorio norteamericano en junio de 1960, para cualquier persona medianamente informada queda claro que el objetivo principal del gobierno de Eisenhower era ahogar económicamente a la Mayor de las Antillas y propiciar la caída del Gobierno Revolucionario.
Después, recoge la historia más reciente, se dictó la Ley No. 851 del 6 de julio de 1960 que daba facultades al Presidente de la República y al Primer Ministro – según estructura de gobierno por ese entonces- para nacionalizar la propiedad norteamericana en Cuba mediante Resolución Conjunta y refrendó cómo indemnizar el valor de las propiedades de personas naturales o jurídicas nacionales de los Estados Unidos objeto de la nacionalización,
Además retomó el principio de expropiación forzosa por causa de utilidad pública; prohibió la confiscación de bienes, salvo los del dictador Fulgencio Batista depuesto el día 31 de diciembre de 1958 y de sus colaboradores.
La ley también incluyó la expropiación de bienes de las personas naturales o jurídicas responsables de delitos cometidos contra la economía nacional o la hacienda pública, así como los de los sancionados por la comisión de delitos que la Ley califica de contrarrevolucionarios, o que para evadir la acción de los Tribunales Revolucionarios abandonen en cualquier forma el territorio nacional, o que habiéndolo abandonado realicen actividades conspirativas en el extranjero contra el Gobierno Revolucionario.
Mienten los gobernantes norteamericanos al afirmar que el gobierno cubano no pagó la indemnización a las empresas nacionalizadas, faltan a la verdad e ignoran que por el nivel de hostilidad desarrollado contra la Revolución no pudo hacerse efectivo el derecho constitucional de los ex propietarios a cobrar.
El estado cubano incluso propuso a Estados Unidos mediante la Ley 851 cómo saldar la deuda, con la creación del Fondo para el Pago de Expropiaciones de Bienes y Empresas de Nacionales de los Estados Unidos de Norteamérica, pero este prefirió afectar a sus nacionales.
Hoy es una realidad innegable para cualquier actor imparcial que de existir el bloqueo económico, financiero y comercial contra la Isla a partir de 1990 los ciudadanos norteamericanos ya hubieran cobrado su debida indemnización.
Ahora el gobierno de Trump arrecia su hostilidad, trata de asfixiarnos económicamente y lograr rendir por hambre al pueblo, algo que han tratado de hacer desde la intromisión de la guerra de liberación de 1895 hasta la fecha sin éxito alguno.
Cuba, como siempre lo ha hecho, derrotará estos intentos intervencionistas y cuando Trump parta al basurero de la historia en nombre de la Mayor de las Antillas aun brillará con más fuerza como prueba de que aunque su luz moleste, nadie puede apagarla.

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