Marcha hacia una luz inextinguible

Martes, Enero 28, 2020 - 13:54

Marcha hacia una luz inextinguible
Por: Enrique Valdés
“Parecía que el Apóstol iba a morir en el año de su centenario” dijo Fidel ante la afrenta de una patria sumida en la esclavitud y la dependencia a Norteamérica.
Y fue entonces cuando un grupo de jóvenes que no podían dejarlo morir, a sugerencia de Alfredo Guevara, decide encender la noche con antorchas en un desfile desde la Universidad hasta la Fragua Martiana.
A propuestas del propio Guevara la proposición fue lanzada por una mujer, responsabilidad que cayó en Conchita Portela, vicepresidenta de la Escuela de Pedagogía quien la planteó en una reunión de la Federación de Estudiantes Universitarios (FEU).
De esa manera al filo de la medianoche del 27 de enero de 1953, como manera de rendir tributo al cumpleaños 100 del Apóstol, la noche se encendió bajo las antorchas de miles de jóvenes.
Esa madrugada la Marcha de las Antorchas, a pesar del permiso negado por la dictadura de Fulgencio Batista, partió desde la escalinata hacia la Fragua Martiana.
Con una bandera cubana llevada por estudiantes universitaria comenzó el histórico desfile en el cual se destacó un grupo de cerca de 500 estudiantes con Fidel al frente, algunos de los cuales lo acompañarían meses después al heroico asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, en Santiago de Cuba y Bayamo.
Aunque sin permiso los esbirros no se atrevieron a interrumpir la marcha y la llegada a la Fragua Martiana fue inevitable. Allí José Machado Rodríguez (Machadito) lanzó un encendido discurso que terminó con el grito de ¡Libertad!, ¡Libertad! coreado por los presentes.
Joaquín Peláez presidente de la FEU, señaló en el resumen de tan simbólico acto su significación histórica y afirmó que era lógico que los estudiantes y toda la juventud combatiera a la dictadura que los oprimía.
Esta noche, como ya es habitual, la juventud se volcará a la calle, encenderá otra vez las antorchas e iluminarán el futuro que les aguarda.
Marcharán con Fidel multiplicado en cada brazo, en cada grito de libertad, en cada convicción de no ceder jamás ante las agresiones del enemigo. Hoy el grito de Yo soy Fidel se multiplicará en las calles, y para quienes de alguna manera extrañan la presencia del Líder Histórico de la Revolución, esa será una buena fecha para verlo multiplicado.
Si en 1953 la Generación del Centenario no dejó morir al Apóstol ¿Cómo hacerlo ahora que sobran los motivos para mantenerlo vivo? Quienes escogieron su figura para tratar de denigrar la Revolución encontrarán a Martí crecido en el pecho de cada revolucionario que lo defenderá puro, más allá de espurias manchas.

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