Organización de Naciones Unidas: una alternativa indispensable para preservar la paz

Martes, Octubre 27, 2020 - 14:01

Por: Enrique Valdés Machín

Conversaba hace unos días con dos personas que se cuestionaban la importancia de la existencia de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y la razón por la cual si nadie la respetaba, Cuba se esforzaba año tras año en presentar una Resolución contra el Bloqueo que después de aprobada no pasaba nada.

Sin tratar de convencerlos, tarea imposible porque no esgrimían argumentos solo la convicción absoluta de sus criterios, traté de explicarles algunas cuestiones elementales pero la discusión quedó tablas, cada uno se fue de la plática como llegó.

Recordaba este reciente verídico encuentro porque casualmente este 24 de octubre, el mundo celebró el Día de la ONU, fecha en la que en el año 1945, con la aprobación de su documento fundacional, entró en vigor la Carta de las Naciones Unidas.

Esta decisión se adoptó en el año 1848 y, por su importancia, en 1971 la Asamblea General de Naciones Unidas recomendó a los estados miembros que adoptaran ese día como festivo.

En momentos de COVID-19 quizás para muchas naciones no sea tiempo de festejos, aunque la fecha no debe pasarse por alto, porque deviene momento oportuno para replantearse objetivos y metas en medio de las graves consecuencias económicas, políticas y sociales que la pandemia deja en casi todo el planeta.

Es momento también de recordar los propósitos fundacionales y trabajar por honrar el nombre de Naciones Unidas, porque únicamente de esa manera puede enfrentarse con éxito la actual situación.

Del nacimiento de la ONU han pasado 75 años. Cuba forma parte de los 51 estados fundadores, aunque no fue hasta el triunfo de la Revolución encabezada por Fidel Castro Ruz, el primero de enero de 1959, que comenzó a hablar con voz propia y hacerse sentir como nación verdaderamente independiente.

A partir de entonces, ha defendido con ahínco unos de los principios fundacionales más importantes, el de la paz mundial, promueve desde los distintos foros la importancia del multilateralismo en las relaciones internacionales y, sobre todo, clama cada día por el respeto a la Carta de la ONU que refrenda la soberanía de cada nación y su derecho a elegir libremente su modo de vida y su gobierno.

Quienes valoran la importancia de las Naciones Unidas a partir del cumplimiento o no de una Resolución adoptada por la mayoría de sus estados miembros, obviamente tendrán toda la razón del mundo para poner en duda su eficacia, pues es ilógico que el criterio de la mayoría no obligue al cumplimiento de lo acordado, privilegio único del reducido Consejo de Seguridad, órgano en el que, además, sus miembros permanentes pueden anular cualquier Resolución con su poder de veto.

Pero la ONU es más que eso. La historia más reciente de la Mayor de las Antillas está llena de momentos cruciales para ese organismo internacional, desde sus tribunas Cuba aboga por la necesidad de crear un nuevo orden económico mundial en el cual los recursos destinados a la industria de la muerte se utilicen para financiar el desarrollo de la mayoría de los países del planeta y acabar con el hambre, la desnutrición y la muerte por enfermedades curables de cientos de millones de personas, una buena parte de ellos niños en edades tempranas.

Desde sus disímiles escenarios defiende la protección del medio ambiente y se pronuncia por acciones concretas contra el cambio climático, el desarme nuclear, el desarrollo sostenible y el elemental derecho humano de cada quien de acceder a la educación y a la salud.

Miguel Díaz-Canel Bermúdez, presidente de la Isla, durante su intervención en el Debate General del 75 Período Ordinario de Sesiones de la Asamblea General de Naciones Unidas, se pronunció por la necesidad de democratizar esta organización internacional.

Algo muy especial y profundo ha fallado- dijo el presidente cubano- cuando asistimos cotidianamente a la violación de los principios de la Carta de la ONU y al uso cada vez más frecuente de la amenaza e incluso de la utilización de la fuerza en las relaciones internacionales.

Reconoció la importancia de la ONU en el enfrentamiento actual a la pandemia generada por la COVID-19 y convocó a la implementación de políticas integrales que prioricen en primer lugar al ser humano por encima de las ganancias económicas y las ventajas políticas.

Ese organismo que cumplió 75 años, aún en medio de profundas contradicciones y en ocasiones con la decisión errada de su Consejo de Seguridad violatorias de ese principio de no intervención, es hoy tan o más necesario que siempre.

Podríamos cuestionarnos su falta de transparencia en algunos casos o los dobles raseros aplicados contra naciones casi siempre del tercer mundo, podríamos incluso condenar la pasividad o tolerancia ante las crecientes agresiones imperiales que tratan de socavar la paz mundial y tienen abocado al mundo al borde de un holocausto nuclear, pero aun asi su existencia es incuestionable, sin ella quizás ya no hubiera vida en el planeta.

Se trata entonces de relanzarla, de democratizar sus decisiones, de hacer valer el criterio de la mayoría para que votaciones como, por ejemplo, las de la condena casi unánime de todos los miembros al bloqueo impuesto por Estados Unidos contra Cuba se cumplan y termine una política genocida que ya alcanza las seis década.

Alcemos las voces y clamemos por un mundo más justo donde los derechos humanos más elementales no sean un arma política, los objetivos del desarrollo universal sean metas asequibles y no meros discursos, y donde la paz prevalezca por encima de cualquier apetencia imperial.

lp/minjus

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