Asamblea General de las Naciones Unidas condena bloqueo contra Cuba por trigésimo cuarta ocasión.

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Asamblea General de las Naciones Unidas condena bloqueo contra Cuba por trigésimo cuarta ocasión.

Sumario: El resultado en esta ocasión es aún más importante porque se logra pese a brutales presiones por parte de Estados Unidos contra los países miembros y en medio del recrudecimiento de la criminal política

Las Naciones Unidas aprobaron como ya es habitual el documento cubano que condena el bloqueo económico, financiero y comercial impuesto por Estados Unidos para tratar de rendir por hambre y enfermedades al pueblo cubano.

Feroz fue la batalla diplomática, pero más feroz aún fueron las presiones del gobierno norteamericano por tratar de revertir la mayoritaria condena.

Quizás por eso es aún más meritorio este logro de la diplomacia cubana al lograr que 130 naciones condenaran la genocida política, contra el voto de 17 y la abstención de 25.

Y es que el bloqueo económico, comercial y financiero que Estados Unidos mantiene contra Cuba desde hace más de seis décadas constituye una violación sistemática del derecho internacional y un acto de coerción unilateral que impacta directamente en la calidad de vida del pueblo cubano.

A pesar del rechazo casi unánime de la comunidad internacional, la administración estadounidense ha prorrogado y endurecido estas medidas, afectando sectores esenciales como la salud, la alimentación y la energía.

La ilegalidad de esta política ha sido ratificada consecutivamente por la Asamblea General de las Naciones Unidas por 34 ocasiones y esto refleja que las medidas extraterritoriales, como la aplicación de la Ley Helms-Burton de 1996, contravienen los principios de igualdad soberana y no intervención.

La política de bloqueo cada vez más se traduce en carencias tangibles para la población. El recrudecimiento de las medidas, especialmente desde el año 2019, han derivado en un cerco energético que limita la entrada de combustible y provoca apagones prolongados, afectando la conservación de alimentos y el funcionamiento de servicios básicos.

En el ámbito de la salud, las restricciones financieras impiden la adquisición de medicamentos, reactivos y equipos médicos, muchos de los cuales contienen componentes de origen estadounidense o requieren licencias que demoran o impiden su compra. Esta situación se ha agravado en contextos críticos, obstaculizando incluso donaciones internacionales y el acceso a insumos para la producción de vacunas.

Pero el bloqueo va mucho más allá de lo material. Su impacto se extiende al ámbito familiar y psicológico. La escasez de combustible obliga a cocinar con leña o carbón, mientras que la falta de transporte y recursos dificulta la asistencia a escuelas y centros laborales, y limita la normal existencia de millones de cubanos.

Conforme a la Convención de Ginebra del año 1948 el bloqueo constituye acto de genocidio con el declarado objetivo, según documentos norteamericanos desclasificados de provocar "hambre, desesperación y el derrocamiento del gobierno" mediante la asfixia económica. Mientras tanto, la comunidad internacional continúa instando a Washington a cesar una política que, a juicio de sus críticos, castiga colectivamente a un pueblo entero por sus decisiones soberanas y aunque el gobierno yanqui haga oídos sordos al reclamo mundial, más temprano que tarde la justicia terminará por imponerse.

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#CubaNoEsUnaAmenaza
Fuente
Por: Enrique Valdés.

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