Llaman a incrementar el ahorro de electricidad en La Habana

Lunes, Abril 20, 2020 - 10:54

“Desde el 5 de abril el consumo de electricidad se disparó y el incumplimiento del plan impacta de forma negativa en la economía del país, pues está vinculado directamente con la utilización de combustible en las plantas”, precisó Mario Castillo Salas, director general de la Empresa Eléctrica de La Habana. De igual manera, la demanda -relacionada con las plantas que tenemos que poner en funcionamiento en los distintos horarios- está por encima de lo estipulado y repercute en un mal funcionamiento de la redes.

A este perjudicial panorama, se suma que La Habana no posee el mismo pico nocturno que el país, pues el resto de las provincias consumen más electricidad sobre las 6:20 p.m. y la capital lo hace alrededor de las 11:00 p.m., lo cual no está previsto en ninguna planificación.

De acuerdo con Castillo, la demanda y el consumo eléctrico están mostrando un crecimiento desproporcionado teniendo en cuenta que las temperaturas han alcanzado niveles superiores a los históricos en julio y agosto; la suspensión de las actividades de Educación provoca altos consumos en las viviendas, similar a meses de verano; y el aislamiento social provoca la coincidencia de las cargas en zonas que no estaban preparadas para eso.

Como consecuencia del alto consumo a nivel de vivienda, aumentan las posibles fallas en acometidas y metros, y el importe en la factura eléctrica, a la par que las afectaciones que se producen afectan por tiempos entre 1 y 2,5 horas.

A nivel de edificio o cuadra se parten o queman las acometidas de las edificaciones y solares; se disparan y/o se queman los transformadores de distribución, afectaciones perjudican a un grupo considerable de personas por tiempos entre 2,5 y 6 horas.

Estos contratiempos se solucionan con recursos existentes pero muy limitados y con costos medianos. Por ejemplo, un transformador cuesta alrededor de 2000 pesos con un componente de no menos del 40% de importación y normalmente se dañan como promedio 1,2 diarios.

Asimismo, el mayor impacto es a nivel de barrio y municipio donde se disparan los circuitos por sobrecarga y/o desbalance generando pequeñas pero constantes afectaciones; se parten puentes y conductores de los circuitos de distribución y subtransmisión aérea y soterrada; y se disparan o se dañan transformadores de 110 kV (kilovoltio) y 33 kV, así como sus equipos de medida y auxiliares instalados en su alrededor.

Por la magnitud, estas incidencias pueden afectar hasta 100 mil familias por tiempos entre 2,5 y 48 horas si no es grave la avería; y la solución necesita de recursos muy limitados, en todos los casos caros y de importación que muchas veces se fabrican a pedido.

El director general de la Empresa Eléctrica de La Habana realizó esta explicación detallada y escalonada y la contrastó con datos para reflexionar como que, si apagáramos solo una lámpara por vivienda en la capital por un minuto, dejaríamos de generar 0,24 MW/h, ahorraríamos en combustible 0,07 toneladas y 84 pesos al país. “Se logra tan fácil como apagando las luces de los patios y balcones que son totalmente innecesarias. En un mes representa 3 millones 820 mil pesos de ahorro y casi 3 toneladas de combustible. Descargaríamos las redes en más de 15 MW, lo cual significa que disminuyen las corrientes en un 2 %, las mismas que provocan daños en las redes eléctricas de la Empresa y las viviendas”, añadió.

Las acciones para disminuir la demanda y el consumo de electricidad, hoy insostenibles, van dirigidas tanto al sector estatal como residencial, donde se concentra el mayor problema por la falta de conciencia y ahorro. En los establecimientos estatales se pretenden realizar inspecciones sorpresivas para verificar el cumplimiento del plan de consumo de electricidad, la restricción en el uso de los equipos de climatización en los horarios picos del día y la noche, el desplazamiento del encadenamiento productivo hacia otros horarios y la desconexión de las cámaras frías.

En la parte residencial, a su vez, se planea analizar el consumo y la demanda por circuitos y por municipios, divulgar medidas de ahorro y estudiar las manifestaciones de derroche. Igualmente, ante la inquietud de por qué tantas adversidades en la actualidad, Salas se refirió a que incluso en los meses más calientes del verano de años anteriores no había un factor de tanta coincidencia en el sector residencial; “en las vacaciones no todas las personas están en sus domicilios, sino que miles se dirigen a las playas y otros lugares de recreación.

“La red está de nuevo en óptimas condiciones pues se solucionaron las fallas identificadas en varias localidades, pero es necesario ahorrar. (…) Si cada vivienda dona 10 minutos de luces apagadas totalmente al día en el horario que entiendan no habrá necesidad de dar apagones”.

La Empresa Eléctrica de La Habana además transmitió algunas normas para revertir esta situación como aprovechar la luz solar y la ventilación natural en las casas abriendo ventanas y puertas; regular el uso de los televisores tratando de tener encendido solo uno; congelar pomos de agua para no tener que abrir constantemente el refrigerador; desplazar las actividades del hogar para que no coincida el empleo de diferentes equipos altos consumidores; y usar los aires acondicionados para enfriar el cuarto por dos o tres horas y pasar al modo ventilación.

“La batalla está en el hogar, donde ningún equipo puede estar encendido por gusto”, insistió Torres Iríbar, mientras que Castillo recordó que se necesita la energía eléctrica en los hospitales y centros médicos y estamos malgastándola en nuestras residencias.

Tomado de: Tribuna de La Habana

lp/minjus

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